Theo Roncken, junio de 2018

El afianzamiento de políticas de prohibición en materia de drogas ha dejado claras huellas en las Américas. En la Región Andina destacan los impactos de permanentes campañas de erradicación de cultivos de coca que constituyen un elemento clave en el lado de la oferta, sin haber mostrado efectividad para reducir la producción.

Con el paso de los años los lineamientos de la prohibición también evidenciaron su esencia contraproducente en otros ámbitos de acción, y un notable efecto selectivo de la persecución policial y penal en poblaciones con involucramiento en los eslabones inferiores del negocio de las drogas ilícitas. A partir de estas experiencias, se han ido levantando voces por un cambio de paradigma en todo el mundo.

En América Latina la promoción de alternativas se agrupa mayormente en torno a la Reducción de daños, mientras que también refleja el deseo de desprenderse de imposiciones históricas y reformular políticas autónomas.

Para precisar la ubicación de la política de drogas del Estado Plurinacional de Bolivia en dicho cambiante contexto regional, este artículo revisa el discurso oficial, la práctica institucional y el uso de la estadística en los primeros once años de la presidencia de Evo Morales (2006-2016).

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