Las políticas de drogas, en Bolivia y otros países, se basan en la idea de "erradicar" las drogas, su producción y su consumo. Para ello, se apoyan en el sistema penal.
 
Los prohibicionistas suponen que persiguiendo y encarcelando a los consumidores de drogas disminuirá el consumo, y a la misma vez, el tráfico de drogas.
 
La historia ha demostrado que eso no es así.

 

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