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Campaña CRIS: ¡Otra comunicación es posible! PDF Imprimir E-Mail

Diciembre de 2002

Víctor van Oeyen

Antes de dar comienzo a mi breve intervención, me gustaría agradecer esta oportunidad que se me ha brindado para compartir algunas ideas entre dos realidades que son tan diferentes. Suiza y Bolivia son absolutamente distintas tanto desde el punto de vista económico como también el social y cultural. Hablando en términos estrictamente económicos, no existe comparación posible, siendo Bolivia, con sus ocho millones de habitantes, el país más pobre de Sudamérica. En lo que respecta al punto de vista cultural, basta una anécdota. Al venir ayer desde Zurich hasta Berna, en el absoluto y casi "sagrado" silencio que reinaba en el tren, yo pensé que esto hubiera sido la envidia de cualquier bibliotecario en cualquier universidad boliviana.

Pero también hay coincidencias. Además de compartir el hecho de ser sociedades pequeñas y multiculturales, (Bolivia tiene en total 36 lenguas) ambos países tienen algo más en común. Los dos son los únicos países en el mundo con plataformas nacionales serias, deseosos de participar activamente en el proceso de preparación de la Cumbre Mundial para la Sociedad de la Información, que deberá llevarse a cabo en Ginebra en Diciembre de 2003. Pueden ustedes sentirse muy orgullosos de la Plataforma Suiza para la Sociedad de la Información, por su desempeño activo, substancial y crítico durante el Segundo Encuentro Preparatorio, llevado a cabo dos semanas atrás en Ginebra.

En Bolivia, sintiéndonos identificados con la Campaña Mundial CRIS (Derechos de la Comunicación en la Sociedad de la Información) iniciamos el proyecto CRIS Bolivia, nuestra plataforma nacional, que en este momento reúne a 39 organizaciones provenientes de la sociedad civil, y que logró organizar dos encuentros nacionales que contaron con la participación activa del gobierno nacional, de la sociedad civil y de la empresa privada y que tenían como propósito elaborar una visión boliviana y un plan de acción acorde al desafío que significa la construcción de una Sociedad de la Información y la Comunicación que no excluya a ningún sector. CRIS Bolivia recibió la asistencia financiera activa de la Organización Suiza para el Desarrollo, COSUDE, entre otras.

Durante los próximos veinte minutos, me gustaría revisar con ustedes, brevemente, la visión que nosotros tenemos acerca de la sociedad de la información, las diferentes maneras de llegar a ella, y dar también una breve mirada al desarrollo fáctico del proceso de la Cumbre Mundial.

Pero, antes de abocarnos al tema específico de la Sociedad de la Información y la Comunicación, demos primero una mirada al contexto general de América Latina y de Bolivia. Esto es necesario porque, en nuestra opinión, es éste el contexto que debería inspirar y orientar la discusión acerca de qué tipo de Sociedad de la Información y la Comunicación nos gustaría construir.

1. El contexto general de Latinoamérica y de Bolivia

Latinoamérica está atravesando por una profunda crisis en lo económico y en lo político. La pobreza se está generalizando de manera tal entre la clase media urbana que Eduardo Galeano, un historiador uruguayo, comenta un cartel que tuvo oportunidad de ver a la entrada de una gran "villa miseria" en Buenos Aires y que rezaba: ¡Bienvenida, clase media! Por otra parte, la gente no se siente representada por el sistema político de la democracia parlamentaria formal. Los gobiernos han sido reducidos a meros administradores de los sistemas neoliberales (impuestos por el Fondo Monetario Internacional y por el Banco Mundial) y tienen márgenes de maniobra muy reducidos. Los Parlamentos se han convertido en máquinas acríticas de aprobación de las propuestas del gobierno, defendiendo, en la mayoría de los casos, los intereses de una pequeña minoría económicamente poderosa. La esperanza ha comenzado a crecer en el continente, luego de la llegada al poder de presidentes como Chávez, en Venezuela, Lula en Brasil y Lucio Gutiérrez en Ecuador, quienes están tratando de construir nuevas alternativas dentro de los exiguos márgenes dejados por la lógica global neoliberal. En Bolivia asistimos a la aparición de nuevos actores políticos en el Parlamento, provenientes de sectores indígenas, lo que podría interpretarse como una señal de un proceso de cambio que se ha iniciado, en términos de poder y de participación en el debate público. Pero, hasta ahora, nada realmente nuevo ha sucedido. Por el contrario, hace dos semanas, el 12 y 13 de febrero, 33 personas (policías, militares y civiles bolivianos) fueron asesinadas en La Paz durante una de las protestas más violentas y complejas contra la política económica del gobierno boliviano, quien, instruido por el Fondo Monetario Internacional, redujo los salarios de la empobrecida clase media en un 12 por ciento.

Dando una rápida mirada a los medios masivos de comunicación, el primer hecho que podemos constatar es que el medio de comunicación más importante en América Latina es la radio y, en mucho menor grado, la televisión. A título simplemente ilustrativo, en Bolivia, para 8 millones de personas, tenemos – por lo menos - 650 estaciones de radio. El consumo de medios de prensa escritos se encuentra circunscripto a una minoría correspondiente a la clase media y alta urbana. Debido a una cantidad de factores (tales como la pobreza, la falta de electricidad, la falta de líneas telefónicas y la alta tasa de analfabetismo) Internet se encuentra casi ausente. Solamente el 3% de la población del país tiene acceso directo a Internet.

La segunda característica es la completa liberalización. Esto puede ser claramente observado en la estructura de propiedad de los medios, donde las cosas se rigen por la lógica del mercado. Para conseguir una licencia para transmitir por radio o televisión se debe participar en una subasta pública, donde quien más ofrece resulta ganador. Vemos de esta manera, como se privilegia el criterio económico a la hora de acceder a la comunicación pública. Esta lógica ha traído como consecuencia serios problemas, tales como la concentración de los medios en pocas manos, la internacionalización de las estructuras de propiedad y la mezcla de poderes económicos, políticos y de propiedad de los medios de difusión. Este es un ejemplo que ilustra el gran peligro originado por esta lógica.

Uno de los más grandes imperios mediáticos de Bolivia es el grupo Garafulic, quien controla la principal cadena televisiva (ATB) y varios de los periódicos de mayor circulación. Al mismo tiempo, Garafulic administra uno de los dos fondos de pensiones en el ámbito nacional (AFPs), es también dueño de una de las mayores explotaciones mineras y tiene conexiones políticas muy fluidas con los principales partidos de derecha (ADN y MNR.) En octubre del año pasado, los medios de circulación masiva, pertenecientes al Grupo Garafulic, iniciaron una campaña para desprestigiar a la compañía aérea Lloyd Aéreo Boliviano, con el resultado que los principales accionistas brasileños de la compañía (VASP, Viacao Aerea Sao Paulo) se vieron obligados a vender sus participaciones a dos empresarios bolivianos, uno de los cuales era.. Garafulic, el dueño de los medios de comunicación.

El ejemplo ilustra la ausencia estructural de lo que Bolivia realmente necesita: comunicaciones transparentes y confiables, que permitan la generación de una discusión participativa acerca del futuro de la nación.

Por otro lado, tenemos en el continente experiencias masivas de lo que se ha llamado Medios Comunitarios. Latinoamérica ha sido, y continúa siendo, el continente donde más se construyen utopías concretas, experiencias alternativas en prácticas y modelos de comunicación.

Cientos de radios comunitarias y populares están en funcionamiento, todas ellas tienen un gran impacto en el ámbito local. Muchas de ellas están interconectadas en redes nacionales y continentales, tales como la boliviana ERBOL (Educación Radiofónica de Bolivia) y las plataformas continentales ALER (Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica) y AMARC (Asociación Mundial de Radios Comunitarias.) Al mismo tiempo, funcionan agencias de prensa alternativas (tales como Alai, Rits, Recosur, Pulsar) y existen también maneras creativas de usar las nuevas tecnologías de la información (Tele centros en Perú, Programas para el uso de TICs en Bolivia, o la Red Satelital Quechua Alred.) También existen otras experiencias inspiradoras y avances concretos en la lucha por obtener legislaciones que demanden espacios públicos y reconocimiento para las radios comunitarias (por ejemplo en Chile, Argentina, Colombia, Guatemala, México.)

Resumiendo: tomando en consideración esta realidad, la de la pobreza creciente, de la falta de confianza en el sistema democrático y, por otra parte, la importancia fundamental de la radio y el problema de la concentración de la propiedad de los medios masivos de comunicación en tan pocas manos, debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿ Qué queremos decir exactamente, en América Latina, cuando hablamos de la Sociedad de la Información?

2. La Sociedad de la Información y la Comunicación globalizada

En primer lugar, debemos dejar bien claro que no hay un único concepto respecto de la Sociedad de la Información. Todos estamos de acuerdo cuando decimos que el concepto de la sociedad de la información tiene que ver con el " cambio fundamental en cada uno de los aspectos de nuestra vida, incluyendo la distribución del conocimiento, el comportamiento social, las prácticas económicas y empresariales, los medios de comunicación, la educación y la salud, la recreación y el entretenimiento". Correcto.. Pero, ¿ qué clase de Sociedad de la Información es la que está siendo construida en el marco de ese concepto general? Y, ¿es esa la clase de Sociedad de la Información que necesitamos construir?

En este momento, la propiedad y el control de la información, sus canales de transporte y distribución están basados en la lógica de la propiedad privada, no sobre la base de necesidades sociales o culturales.

Esta es la razón por la cual Manuel Castells establece que en esta tarea de construir la Sociedad de la Información "la generación, procesamiento y transmisión de la información se convierten en fuentes fundamentales de productividad y de poder"

Esta es la razón por la cual la Campaña CRIS y la Sociedad Civil propone no hablar vagamente acerca de la " Sociedad de la Información" al mismo tiempo que lucha fundamentalmente por lograr la aprobación en la Cumbre Mundial del Derecho Humano a la Comunicación.

La comunicación incluye información, pero es mucho más que eso. El acceso a la información hace referencia a "un proceso simple" de consumo y recepción. La construcción de una sociedad sobre las bases de la justicia social demanda avanzar mucho más allá en este sentido. Para alcanzar un objetivo de tal magnitud, debería comenzarse por reconocer el Derecho Humano a la Comunicación garantizado para todos los segmentos de la población, incluyendo en esto su participación activa, incluso en la producción de contenido, y el derecho a la propiedad de los medios para transmitir tales contenidos.

En América Latina, tomando en consideración el fenómeno que se observa de una masiva exclusión social, cultural y económica, la meta más importante en lo social sería la de construir una sociedad con un desarrollo humano igualitario y sostenible. La información y la comunicación deberían apoyar este objetivo fundamental, lo que en consecuencia significaría que el Derecho Humano a la Comunicación en América Latina debería satisfacer, por lo menos, las cuatro condiciones que siguen:

  • El debate debería incluir todo tipo de apoyo técnico que pudiera satisfacer las diferentes necesidades de la sociedad en términos de comunicación e información: radio, teléfonos rurales, televisión, video, satélite y, por supuesto, Internet.

  • La sociedad debería facilitar los marcos legales para impedir la concentración de medios.

  • La Sociedad de la Comunicación debería promover los contenidos socialmente relevantes en los medios, entendiendo por esto la necesidad de atender a las necesidades culturales, lingüísticas y sociales y su diversidad.

  • La Sociedad de la Comunicación debería estimular, o al menos facilitar, la propiedad comunitaria de los medios, que en este momento se encuentra restringida en virtud del dominio que los mecanismos del mercado imponen para la obtención de las licencias.

 3. ¿ Cómo podríamos lograr una Sociedad de la Información abierta, con participación plena?

Cuando hablamos acerca de la implementación de una Sociedad de la Información y la Comunicación socialmente útil, con la inclusión de nuevas tecnologías tales como Internet, sería interesante que tratáramos de aprender de las experiencias con radios comunitarias que se llevan a cabo en América Latina. Alfonso Gumucio resume lo aprendido de estas experiencias en cinco criterios, que son válidos para todo tipo de apoyos tecnológicos:

 

  1. Propiedad comunitaria. No podemos reclamar ningún cambio en el ámbito social si no existe una participación comunitaria activa y democrática.
  2. Contenido local. Se debe construir el contenido en función de las necesidades locales. Pensemos un poco en esto ¿ Qué significado podría tener Internet para un pobre granjero quechua de Bolivia cuyo problema más acuciante es el bajo precio de las papas en el mercado?

  3. Tecnología apropiada. No todas las poblaciones necesitan exactamente el mismo hardware, casualmente Microsoft, en todo el mundo ¿ Por qué comprar un Mercedes Benz para ir a comprar el pan a la vuelta de la esquina? La tecnología debería responder a las necesidades reales y a las posibilidades de mantenimiento.

  4. El lenguaje y la pertinencia cultural. Cada proceso de comunicación debería ser llevado a cabo en la lengua de sus potenciales participantes. Esto parece lógico, pero el contenido de la televisión en Bolivia está en Inglés en un 95%, y ni hablar de Internet.
  5. Convergencia técnica. Los diferentes soportes técnicos deberían complementarse y potenciarse entre sí. La realidad debería ser el punto de partida. En América Latina, la radio debe ser considerada como el medio más importante y la Nueva Tecnología de Internet debe ser utilizada para otorgar mayor potencial a este medio tradicional.
  6.  

4. ¿La Cumbre, toma en consideración todos estos reclamos?

 

Formalmente, la Cumbre efectivamente incluye todos estos temas, pero en la práctica, la discusión fundamental se centra sobre Internet y no se otorga real atención a los medios masivos tradicionales.

 

En segundo lugar, la atención otorgada a las perspectivas técnicas y del mercado es mayor, mucho mayor, que la que se le otorga a la función que la comunicación debería desempeñar y a la cuestión del contenido y su relevancia social.

 

Según nuestro punto de vista, la única garantía para reencaminar la discusión es una fuerte presión por parte de la Sociedad Civil. Algo muy importante es lograr ejercer alguna influencia sobre este proceso y volverlo más participativo de lo que ha sido hasta el momento. Esta será la única forma de lograr que "nuestros"puntos de vista sean tomados en consideración.

 

Pero al mismo tiempo, considero que es necesario ser realista. Nuestra influencia real en el ámbito global será muy limitada, si tenemos en cuenta los enormes intereses en juego, que involucran a Estados y a empresas privadas multinacionales. Deberíamos continuar tratando de ejercer alguna influencia en el ámbito global, pero, para evitar las frustraciones, creo que sería estratégico argumentar a favor de considerar la Cumbre Mundial como un buen pretexto para lograr que nuestras sociedades entablen una discusión sobre este tema. El escenario más apropiado para avanzar en este sentido serán, definitivamente, las diferentes realidades nacionales. Si pudiéramos lograr que nuestras sociedades en el ámbito nacional, incluyendo al gobierno, el sector privado y la sociedad civil, comenzaran a hablar sobre lo que la sociedad de la comunicación realmente necesita, o sea, que se discutan las reglamentaciones necesarias, los contenidos para la Radio y para Internet, el rol social que éstos deberían desempeñar, en ese caso habremos hecho buen uso de la oportunidad que nos brinda este momento único que es la Cumbre Mundial para la Sociedad de la Información

 

No podemos darnos el lujo de dejar pasar esta oportunidad. ¿ O queremos aceptar que se nos margine como actores sociales? En otras palabras, debemos dar respuesta a la terrible pregunta que una vez nos hiciera Jesús Martín Barbero, uno de los intelectuales más dotados de América Latina en el campo de la comunicación: ¿Realmente creemos que la historia puede ser cambiada?¿Pensamos que la sociedad puede ser modificada? ¿O hemos comenzado a aceptar que la historia elige su propio camino y que nosotros no tenemos capacidad alguna para cambiar nuestras sociedades?

 

¡En CRIS estamos seguros de que otra forma de comunicación es posible!

 
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