Archivo 2005
Acción: Una pipa de paz para la Unión Europea | Acción: Una pipa de paz para la Unión Europea |
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21 de Abril de 2005 Por ENCOD El 21 de abril, activistas para la reforma de la política de drogas de toda Europa ofrecerán una pipa de paz a los representantes de la Unión Europea, durante una Audiencia Pública en el Parlamento Europeo sobre el futuro de las políticas de drogas en la UE (Sala ASP, de 9.00 a 12.30).Compartir una pipa de paz es un rito común en varias civilizaciones del mundo. El acto tiene el propósito de crear el ambiente adecuado para obtener un diálogo entre dos oponentes. El 21 de abril, los representantes de la Coalición Europea para Políticas de Drogas Justas y Eficaces (ENCOD) ofrecerán la pipa de la paz a las autoridades de la Unión Europea, entre ellos el Comisario de Justicia Frattini, en un esfuerzo de convencerles de terminar la prohibición de las drogas. La pipa de la paz ha sido diseñada especialmente para este objetivo por la empresa alemana ROOR, que distribuye pipas de agua utilizadas para fumar canabis sin tabaco, por el mundo entero. La pipa está llevando las firmas de algunos prominentes partidarios de la legalización de las drogas, entre ellos Howard Marks, Marco Kuhn, Scott Blakey y un representante de la revista Cañamo. ENCOD espera que la audiencia en el Parlamento Europeo llegará ser un importante paso hacia el fin de la prohibición de drogas en Europa. La organización considera la auidiencia como un apoyo al "informe Catania", una serie de recomendaciones aprobadas por el Parlamento Europeo en diciembre de 2004. El informe, que lleva el nombre de su autor principal, el eurodiputado italiano Giusto Catania, reconoce que las actuales políticas son inadecaudas, establece la promoción de la salud como principio básico de las futuras políticas de drogas, y recomienda el establecimiento de medidas concretas para facilitar la involucración de la sociedad civil en el proceso de elaboración de la política de drogas. En el borrador del nuevo Plan de Acción sobre las Drogas de la Unión Europea, publicada por la Comisión Europea en febrero de 2005, las recomendaciones del Parlamento Europeo fueron ignoradas completamente. Durante el pasado mes, ENCOD ha recogido más de 35.000 firmas bajo una petición en Internet para apoyar el informe Catania (ver http://action.encod.org ) De acuerdo a cifras recientes del Observatorio Europeo para las Drogas y la Toxicomanía, hasta el 10% de los ciudadanos adultos europeos ( o 45 millones de personas) admite ser un consumidor "regular" de la cannabis, que sigue siendo un producto ilegal por toda la Unión Europea. Ello significa que de acuerdo a la actual legislación de drogas en Europa, una populación está siendo criminalizada que es mayor a la de un país como España o Polonia. "Hoy día necesitamos los símbolos más que nunca" dice Howard Marks, autor y empresario especializado en la cannabis. "Un buen diálogo llebará a decisiones lúcidas e de largo alcance, y tal como siempre han sabido los indígenas, compartir la pipa de la paz nos dará el coraje de hacerlo."
DISCURSO DE ENCOD ANTE EL PARLAMENTO EUROPEO:
EL 21 DE ABRIL PUEDE HACER UNA DIFERENCIA
En octubre del año pasado, el Observatorio Europeo de las Drogas y Toxicomanías (OEDT) el centro de investigación que recibe 7,5 millones de EURO por año para examinar el tema de las drogas en la UE, publicó los resultados de una evaluación del anterior Plan de Acción sobre Drogas, el que cubrió el período de 2000 a 2004. Estos resultados dejan dudas muy fuertes sobre la medida en qué este Plan ha sido eficaz en obtener sus metas. La prevalencia del consumo de drogas no ha sido reducida, la disponibilidad no ha disminuido, y con respecto a la criminalidad y el daño a la salud pública relacionados a las drogas no fue posible determinar si las cosas han mejorado o empeorado. El borrador del nuevo Plan de Acción que fue publicado por la Comisión Europea en febrero de 2005 ha formulado en muchos aspectos las mismas metas como el anterior plan. En las palabras de la Comisión, el plan está dirigido “en particular a las áreas indicadas por la evaluación como en necesidad de mayor progreso”. En breve, se ha de continuar una política juzgada como ineficaz por la institución que fue establecida para informar a las autoridades sobre el impacto de sus políticas. La política de drogas tiene un impacto gigantesco sobre la sociedad europea. Las actuales leyes de drogas llevan a la criminalización de millones de ciudadanos, sin ninguna prueba de que esta es una manera eficaz de reducir daños causados a la seguridad pública. Mientras tanto, debido al ambiente ilegal, el consumo de drogas muchas veces tiene lugar bajo condiciones inseguras y en maneras irresponsables que causan daños significativos a la salud de tanto consumidores de drogas y sus alrededores. Parece que las autoridades están tratando de ignorar la prueba de que sus políticas no funcionan, mientras que se supone que sus políticas están basadas en la prueba de lo que es eficaz o no. Hablo en nombre de la larga mayoría de contribuidores al tesoro público de la UE al decir que no tenemos que seguir con políticas de las que sabemos que no funcionan. Hay algunas cosas positivas que pueden decirse sobre la política de drogas en Europa, pero para ello hay que ir al nivel local. En muchas ciudades europeas, las autoridades legales, médicas y políticas han comenzado a escuchar a las personas que están en contacto diario con la realidad en las calles, que están conscientes del impacto de las políticas sobre las vidas de la gente común y corriente. Como resultado ellas han comenzado a entender que las políticas basadas en el dogma de la prohibición son contraproductivas. Han abrazado la reducción de daños como el principio básico de sus políticas. Una detenida lectura de los informes anuales publicados por el OEDT demuestra claramente que las medidas tales como el intercambio de jeringuillas, las terapias de mantenimiento, las salas de consumo y la distribución controlada de heroína son las verdaderas razones para las pocas historias de éxito que se pueden contar sobre la política de drogas actual. Por otro lado, en países donde la aceptación política de la reducción de daños es todavía baja, como por ejemplo en los países bálticos, crece una epidemia alarmante de VIH/SIDA. Para contrarrestarla, la Unión Europea debería continuar su adhesión a la reducción de daños como la base de sus políticas de drogas. Es importante insistir que la reducción de daños no fue inventada por los políticos o las autoridades. Ha sido la actividad de ciudadanos, muchas veces trabajando de manera ilegal, arriesgando sanciones legales en cualquier momento, que ha comenzado la reducción de daños. Esos ciudadanos, consumidores de drogas o personas que se preocupan por ellos, son los verdaderos arquitectos de una nueva política de drogas en Europa, y es hora que las autoridades se dan cuenta de ello. Precisamente debido a la estigmatización de las drogas y los consumidores de drogas, el cambio en la manera en que tratamos este asunto necesariamente debió venir desde abajo, desde adentro de la sociedad, como una forma de resolver un trauma bien ocultado. En primer lugar a nivel individual entre los mismos consumidores, luego entre sus familiares y sus amigos, luego al nivel de autoridades locales y nacionales, y finalmente al nivel supranacional. Hoy hemos llegado a este último nivel. Desde que comenzaron las primeras reflecciones sobre una política europea de drogas, en este Parlamento en 1986, ha sido reiteradamente manifestado que los ciudadanos deberían ser consultados e involucrados en el futuro desarrollo de políticas. Desafortunadamente, en los últimos veinte años, el Consejo Europeo y la Comisión Europea jamás han puesto en práctica este compromiso. Como resultado, la atención pública y hasta parlamentaria ha sido desviada de las consecuencias desastrosamente negativas de las actuales políticas, así que nunca ha podido realizarse un debate sobre las lecciones que se pueden sacar de ellas. Hoy Europa sigue en una guerra contra las drogas, o mejor dicho, una guerra contra algunas drogas, o mejor dicho aún: una guerra contra algunas personas involucradas en algunas drogas. Tal como deberíamos haber aprendido en Europa, las guerras no suelen tener vencedores reales. La pregunta no es si las drogas son peligrosas. Por supuesto todas las drogas pueden ser peligrosas. La pregunta es si la sociedad pierde o gana prohibiéndo las drogas. Para responder esa pregunta, las autoridades europeas deberían escuchar la voz de los ciudadanos. A las de los consumidores de drogas en países como Bulgaria, donde la posesión de menos de un gramo de cualquier droga ilícita, incluyendo a la cannabis, puede llevar a una sentencia de 15 años de prisión. De trabajadores de salud que intentan restaurar los plenos derechos de ciudadanía de los consumidores de drogas como objetivo esencial en su tratamiento, y se dan cuenta cómo las políticas de drogas obstaculizan estos esfuerzos. De científicos que han producido miles de páginas conteniendo pruebas de los usos positivos que pueden hacerse de plantas como el cañamo o la hoja de coca a fines de ensegurar la seguridad global y el desarrollo sostenible. De familiares que han visto como las leyes de drogas han hecho criminales de sus seres queridos. A nombre de todos ellos, hoy les ofrecemos compartir una pipa de paz con esa parte de la sociedad civil que está sufriendo una política que ha probado ser, y continúa siendo cara, ineficaz y contraproductiva. Lo que se necesita es una respuesta pragmática con respecto a la salud y la seguridad pública, basada en el reconocimiento de que jamás ha habido ni va a haber una sociedad sin alguna forma de consumo de drogas; que este consumo en su mayoría será siempre recreacional o medicinal, que siempre va a haber necesidad de una infraestructura de salud para aquella minoría de individuos cuyo consumo de drogas se ha hecho problemático; y que la emancipación de las personas a través de la promoción de la salud y educación de drogas realística, en lugar de mensajes de alarma y terror, es una medida mucho más eficaz de restaurar la cohesión social. Con la aprobación del informe Catania, el Parlamento Europeo ha obtenido hacer el primer paso hacia ese objetivo. El informe es un gran avance en el logro de consenso político sobre lo que debería ser la dirección clave de las políticas de drogas inteligentes: la reducción de daño, la creación de espacios para los usos positivos de drogas, y finalmente, la involucración de la sociedad civil en el diseño de políticas de drogas. Ignorar este texto negaría al Parlamento Europeo su mayor propósito, y esto en un tiempo en el que a los ciudadanos europeos nos llaman para votar sobre una nueva Constitución. Daría un ejemplo extremadamente negativo de la suerte de democracia que la Unión Europea pretende ser. Gracias, Joep Oomen A nombre de ENCOD más información en: http://action.encod.org/ |
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