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CARTA DE LA COALICIÓN EUROPEA POR POLÍTICAS DE DROGAS JUSTAS Y EFICACES (ENCOD) PDF Imprimir E-Mail
A LA COMISIÓN DE ESTUPEFACIENTES DE LA ORGANIZACIÓN DE NACIONES UNIDAS (ONU)

Viena, 12 de marzo de 2007

Estimados delegados,

En nombre de la Coalición Europea por Políticas de Drogas Justas y Eficaces,
una plataforma de más de 150 asociaciones de ciudadanos de toda Europa,
deseamos llamar su atención sobre lo siguiente.

Hace nueve años, en Nueva York, durante la Sesión Especial de la Asamblea
General de las Naciones Unidas sobre Drogas de junio de 1998, se adoptó una
declaración política que mencionaba dos importantes objetivos y una fecha
tope.

En la declaración de 1998, la Asamblea General de la ONU se comprometió a
"obtener resultados significativos y mensurables en el área de la reducción de
la demanda" así como a "eliminar o reducir significativamente el cultivo
ilícito de coca, cannabis y opio" antes del año 2008.

El fracaso de estas políticas es comprobado cada día por los ciudadanos, por
los campesinos en regiones productores de coca y opio en Sudamérica y Asia,
por las personas que están en la cárcel, en discotecas, en coffeeshops, en
salas de consumo, pero también en los pasillos institucionales como éste.

Según cifras publicadas recientemente por la Oficina de la ONU sobre las
Drogas y el Crimen (ONUDC) la prevalencia anual del consumo de drogas* en los
EEU, el país que más invierte en la reducción de la demanda, ha mostrado un
incremento significativo con respecto a la Ecstasy, los opiáceos y la cocaína.
La prevalencia anual del consumo de cocaína creció de 2,6 % en 2000 a 2,8 % en
2004. Hasta se nota un incremento más alto en el consumo de cannabis, de 8,3%
en 2000 a 12,6 % en 2004 y de anfetamina: de 0,9% en 2000 a 1,5% en 2004.

El uso y la producción de drogas están creciendo en todas partes, no solamente
en los EEUU. Considerando la producción de drogas ilícitas, la cantidad de
opio producido ha aumentado de 4.346 toneladas en 1998 a 4.620 toneladas en
2005, la cocaína ha aumentado de 825 toneladas en 1998 a 910 toneladas en 2005
y el cannabis de un monto estimado de 30.000 toneladas en 1998 a 42.000
toneladas en 2005 (una tercera parte de este monto es producida en
Norteamérica, por lo que este continente es de lejos el primer productor de
cannabis para su mercado doméstico).

Es obvio que los esfuerzos globales para "eliminar o reducir
significativamente la demanda y la oferta de drogas" antes de la fecha tope de
2008 no han tenido éxito. Sin embargo, estos esfuerzos han causado daños
considerables y crecientes a la situación de los derechos humanos, la salud
pública, el medio ambiente, la economía, el desarrollo sostenible, el respeto
a la ley y la relación entre los ciudadanos y las autoridades por todo el
mundo.

Un argumento clásico para mantener firme el régimen de prohibición es que sin
él, los niveles de consumo y producción de drogas serían aún más altos. Pero
no se han presentado en ninguna parte argumentos científicos que demuestren
que el régimen prohibicionista disminuye el consumo de drogas. Dentro de
Europa y hasta dentro de los países europeos se observan enormes diferencias
en los niveles de consumo de drogas a pesar del hecho de que en todos estos
países está vigente la prohibición. No existe ningún esfuerzo para explicar
estas diferencias, por lo que es dudoso mantener que la política de drogas
tiene alguna influencia. Hasta es improbable que la tenga.

De aquí a un año ustedes tendrán que tomar una decisión importante. ¿Van a
ignorar las experiencias del pasado? ¿Van a seguir el mismo sendero
destructivo y altamente ineficaz? Cuando se reúnan de nuevo en esta sala en
marzo de 2008, tendrán algo que explicar. Su gobierno u organización debe
presentar sus conclusiones de los últimos diez años, como también sus
recomendaciones para el futuro.

Esencialmente tienen dos posibilidades. Pueden ignorar la realidad, y
continuar con esta operación costosa, ineficaz y contraproducente llamada la
Guerra a las Drogas;

O pueden comenzar a discutir la manera de traer reflexión y sentido común a
este tema. Comenzar a modificar nuestra desfasada e ineficaz legislación
internacional de las drogas con el fin de permitir a los países dar inicio a
políticas de drogas que serán más efectivas en reducir muchos daños producidos
por la actual política de drogas misma. Reducir los daños del consumo de
drogas es una operación relativamente limitada comparada con la reducción de
los daños relacionados con la política de drogas. Tal como muchos otros, ENCOD
considera los daños relacionados por la prohibición son muchas veces mayores y
más destructivos que los daños relacionados con las drogas.

La política global de drogas demuestra elementos contradictorios. Por una
parte, cientos de millones de ciudadanos en todo el mundo son víctimas de la
política de drogas. Las personas son asesinadas, torturadas, encarceladas,
estigmatizadas y arruinadas por el hecho de cultivar, distribuir o consumir
sustancias que han acompañado a la humanidad durante miles de años. Hasta
aquellos trabajadores de salud que practican la reducción de daños
relacionados con el consumo de drogas son criminalizados en determinados áreas
del mundo.

Por otra parte, la "reducción de daños" ha sido abrazada por muchas
autoridades locales y regionales como un enfoque efectivo a los problemas más
urgentes de salud relacionados con el consumo de drogas. Las medidas de
reducción de daños parten del principio de que la salud y la seguridad son más
importantes que los juicios morales, pero están siendo bloqueadas por el marco
burocrático que implementa e interpreta las Convenciones de la ONU.

En la mayoría de los países europeos, la posesión de pequeñas cantidades de
cannabis no está más considerada como una ofensa. En países donde se ha
despenalizado la distribución de cannabis para el consumo personal, tales como
los Países Bajos, las autoridades locales están cada vez más a favor de
organizar un circuito transparente para el cultivo, la distribución y el
consumo de cannabis por adultos. Esas autoridades han comenzado a entender que
la regulación es la forma de reducir los problemas relacionados con la
criminalidad y la salud, en lugar de la prohibición ciega.

El gobierno de Bolivia plantea la despenalización internacional de la hoja de
coca como una medida para reconocer el gran valor nutricional, medicinal y
cultural de la coca. En realidad, Bolivia tiene derecho a denunciar la
Convención de la ONU de 1961, puesto que la prohibición de la coca que está
incluida en esa Convención no está basada en pruebas científicas. Permitir la
exportación de té y otros derivados beneficiosos de la coca podría contribuir
a reducir la dependencia de los productores de coca del sector ilegal,
sustituyéndolo por una economía sostenible basada en recursos agrícolas
renovables.

De la misma forma, despenalizar el cultivo de opio y permitir el uso de esta
sustancia para fines actualmente legales podría llegar a ser una opción
importante para mejorar los niveles de vida y la situación de los derechos
humanos de personas en Afganistán, Birmania y otros países.

¿Marcará Viena 2008 el inicio de una era diferente en la política de drogas?
Lo dudamos. Lo que se requiere es la creación del espacio legal y político
para que las autoridades locales, regionales y nacionales puedan aplicar
políticas no basadas en la prohibición total.

Lamentamos que el sistema de control de drogas -expandido y ampliado desde
1910- ha llegado a ser un obstáculo contraproducente en el camino de la
innovación y la reducción de daños. Las Convenciones de la ONU no permiten
ninguna evolución e imponen sobre el mundo un sistema obsoleto de prohibición
mundial que, en el caso del alcohol, fue abandonado hace mucho tiempo.
Cualquier cambio en el régimen, aunque fuera pequeño, requiere la colaboración
de casi 200 países! De esta forma el mundo se ha auto-encarcelado dentro de
este sistema, y ha botado la llave.

¿Será Viena 2008 una oportunidad para todos los que deseamos encontrar una
solución sensata a los problemas relacionados con las drogas? ¿Comenzará Viena
2008 a poner fin al masivo daño producido por las políticas de drogas, daño
que es muchas veces mayor del que resulta del mismo consumo de drogas?

Estaremos aquí de nuevo dentro de un año.

Sinceramente,

En nombre de ENCOD,

Christine Kluge, Alemania; Marina Impallomeni, Italia; Virginia Montañes,
España; Farid Ghehioueche, Francia; Jan van der Tas, Países bajos y Joep
Oomen, Bélgica.

*como porcentaje de la población de más de 15 años

 
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