Gloria Rose Marie de Achá, marzo de 2016

Teóricamente, las políticas de drogas deberían golpear al crimen organizado, pero el crimen organizado sigue creciendo mientras son arrestados y encarcelados los actores menores del negocio, que son fácilmente sustituibles, y cuya detención no influye en los mercados de drogas ilícitas. Corresponde replantearse la lucha antidrogas si los que reciben la respuesta penal son los consumidores de drogas y los vendedores de sobres con gramos, las mujeres en situación de vulnerabilidad que se involucran en la venta al menudeo o que arriesgan sus vidas como “tragonas” llevando cápsulas de droga en sus estómagos, los extranjeros muchos de los cuales son básicamente “mulas” que transportaban drogas y que luego de su detención fueron abandonados a su suerte por quienes los contrataron, y las personas menores de 18 años que constituyen los eslabones más débiles de la estructura del tráfico. Estos grupos de detenidos son básicamente descartables en la lógica de un negocio millonario. Su arresto o detención, por tanto, no va a significar ningún golpe a las grandes estructuras del narcotráfico.

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