La hoja de coca es una de las joyas que la misma vida nos regaló a
los humanos, y así lo entienden los pobladores de las regiones andinas y
amazónicas que desde hace siglos la integran en su convivencia cotidiana.
También en términos científicos quedan registrados los altos valores
nutritivos, curativos, cosméticos y espirituales de la "Mama Coca", los que en
su momento llegaron a sorprender a reyes y otros exponentes de la elite
europea.
Hay, sin embargo, algunas estupideces que los humanos cometemos al
construir nuestra accidentada relación con la realidad y la sabiduría. Entre
ellas están las guerras que libramos contra la misma existencia. De esta
manera, hemos llegado a escudarnos en una supuesta "guerra contra las drogas"
para cuestionar la mera existencia de determinadas plantas distorsionando su
significado y apartándonos de sus valores y sabidurías.
Desde su inclusión en las Listas de Estupefacientes de la Organización de
Naciones Unidas en 1961, la hoja de coca es prisionera de un sistema de control
internacional que defiende y agrava estas distorsiones de la realidad. Mientras
los usos benéficos de la hoja de coca encuentran múltiples obstáculos, siguen
floreciendo los negocios de guerra y destrucción construidos sobre los pilares
de las mismas estrategias de "control de drogas".
Sin embargo la coca, parte intrínseca de la vida e identidad
andina-amazónica, es fuerte, flexible y resistente. Su revalorización, el continuo
proceso de re-encuentro con las aspiraciones de los pueblos, nos guía hacia una
mejor comprensión de nuestra historia, identidad y acciones, con todos sus
aciertos y equivocaciones. Acción Andina busca aportar a este re-encuentro
mediante la sistematización de datos, la realización de estudios, la
facilitación de diálogos y la promoción de la sana convivencia con la hoja de
coca.
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