Coca y Nutrición
ALEGATO A FAVOR DE LAS BONDADES DE LA HOJA DE COCA | ALEGATO A FAVOR DE LAS BONDADES DE LA HOJA DE COCA |
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Publicado en: CUARTO INTERMEDIO, mayo de 2006 Mario Argandoña
La inicua guerra de extermino contra la coca
Todos los Estados del mundo se unieron para llevar a cabo una guerra total contra la coca a partir de la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes (1) que estableció que:
Ø En la medida de lo posible, las Partes obligarán a arrancar de raíz todos los arbustos de coca que crezcan en estado silvestre y destruirán los que se cultiven ilícitamente (Artículo 26). Ø La masticación de hoja de coca quedará prohibida dentro de los 25 años siguientes a la entrada en vigor de la presente Convención (Artículo 49, e).
El Preámbulo de la Convención expone los pretextos para estas obligaciones y prohibiciones:
Las Partes, Preocupadas por la salud física y moral de la humanidad.
Pero la versión en inglés del mismo preámbulo sorprende con un cambio de pretextos:
The Parties, Concerned with the health and welfare of mankind. (Que en español significa: Las Partes, Preocupadas con la salud y bienestar de la humanidad).
La sustitución de la palabra bienestar (para los anglófonos) por moral (para los hispano hablantes) revela el colonialismo etnocentrista que con argucias moralizantes y salvacionistas pretende imponer al mundo sus propias verdades, normas y costumbres, al mismo tiempo que las manifestaciones de la otredad son descalificadas y condenadas a la extirpación, con el inconfesado propósito de dominar y saquear los territorios de las culturas y naciones "no-occidentales".
A continuación, el Preámbulo justifica y declara la guerra: "Reconociendo que la toxicomanía constituye un mal grave para el individuo y entraña un peligro social y económico para la humanidad"; "Conscientes de su obligación de prevenir y combatir ese mal"; "Considerando que para ser eficaces las medidas contra el uso indebido de estupefacientes se hace necesaria una acción concertada y universal" .
Pero el Artículo 1 de la Convención no define toxicomanía, así penaliza al consumo para limitar la libertad humana e impedir el tratamiento de los problemas de salud debidos al uso de sustancias psicoactivas. Tampoco define estupefaciente, sino dice "Por ‘estupefaciente' se entiende cualquiera de las sustancias de las listas I y II, naturales o sintéticas." La ausencia de definición legal del objeto material del delito (estupefaciente) introduce una maliciosa distinción entre sustancias psicoactivas legales e ilegales para desviar los esfuerzos que la salud pública dirige a los daños producidos por las sustancias psicoactivas, particularmente alcohol e inhalantes. La OMS no distingue entre sustancias legales e ilegales. Para colmo, el Art. 1.1.l establece que "Por ‘tráfico ilícito' se entiende el cultivo o cualquier tráfico de estupefacientes.
En honor a la justicia y a la verdad, y en contra de las arbitrariedades difundidas por la propaganda de EUA y la ONU, la ciencia desmiente los calumniosos epítetos que pretenden caracterizar a la hoja de coca (estupefaciente que produce toxicomanía) y se deben exorcizar los demonios que la satanizan (grave mal y peligro social y económico) demostrando que el uso tradicional de la hoja de coca es no solamente inofensivo sino beneficioso; y que, además, realza la moral, favorece económicamente a los pobres, y es la promotora de la democracia en Bolivia. Sin embargo, es preciso advertir que el poder genera verdades más duras de roer que las de la ciencia y la realidad; y que en estos días la hegemonía de EUA y la ONU se opone con todo su poder a la ciencia y al sentido común.
El estudio OMS/UNICRI
La innocuidad y los beneficios para la salud humana del uso tradicional de las hojas de coca han sido comprobados con gran rigor científico por el mayor estudio mundial sobre la coca y cocaína realizado hasta la fecha, elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en colaboración con el Instituto Interregional de las Naciones Unidas para Investigaciones sobre la Delincuencia y la Justicia (UNICRI por sus siglas en inglés) que se desarrolló entre los años 1991 a 1995. El Proyecto Cocaína OMS/UNICRI (2) recogió información de 22 ciudades en 19 países desarrollados y en desarrollo de 5 continentes sobre el uso de la hoja de coca y sus productos derivados, sobre sus efectos en los usuarios y las comunidades y sobre la respuesta de los gobiernos ante el problema de la cocaína. Los 45 investigadores internacionales (incluyendo profesores de 5 Universidades de EUA) que trabajaron en el Proyecto destacan que:
Ø el uso tradicional de la coca no parece tener efectos negativos para la salud y tiene funciones terapéuticas, sagradas y sociales positivas entre los pueblos indígenas de la región andina, así como entre algunos grupos del Brasil. Y que el cultivo de coca representa la base de la economía de subsistencia de muchas comunidades campesinas en Bolivia y el Perú. El consumo de la hoja de coca forma parte integral de la tradición cultural andina y su cosmovisión. Siendo sus principales usos los siguientes:
§ energizante: da mayor energía para trabajar o para luchar contra la fatiga y el frío,aunque reduce la sensación de hambre, la hoja de coca no se considera un alimento; § medicinal: en infusiones, jarabes y emplastos para diagnosticar y tratar una serie de enfermedades socioculturales que se atribuyen a causas sobrenaturales y que expresan conflictos interpersonales o conflictos en el seno de las estructuras sociales; § sagrado: para comunicarse con el mundo sobrenatural y conseguir su protección, sobre todo con ofrendas a Pachamama, personificación y espiritualización de la tierra; § social: para mantener la cohesión social se usa en todas las ceremonias comunitarias, intercambios de trabajo recíproco y relaciones de sociabilidad.
El Estudio OMS/UNICRI presta atención al acullicu, que la Convención de 1961 condenó a la extinción en 25 años. Aclara que es practicado por hombres y mujeres en uso muy estable, ya que empieza en la adolescencia, cuando se empieza a trabajar, y puede que no se interrumpa durante el resto de la vida. En 1980 Argandoña (3) informó que en el Perú, la CHAKCHADA - o acullicu- no produce dependencia, como lo comprueban cada día los campesinos que prestan su servicio militar, o los que migran de la sierra a las ciudades de la costa, situaciones en las que abandonan el hábito sin problemas. En las clases medias urbanas el acullicu parecería menor, aunque la cultura tradicional de la hoja de coca se transplantó a la sociedad moderna en forma de infusiones, jarabes, remedios, panadería, repostería, bebidas refrescantes, etc., lo mismo que nuevas modalidades de acullicar, por ejemplo, con goma de mascar, bicarbonato de sodio, y otras. También se confirmó que a consecuencia de estos procesos, los usos sagrados y ceremoniales de la coca que parecían exclusivamente rurales - los sahumerios, la adivinación, los rituales de sociabilidad y curación- se observan con creciente frecuencia en las ciudades. Todos los usuarios de la hoja de coca subrayaron la utilidad de una mayor energía y de los usos terapéuticos, y su importancia simbólica y ritual.
La coca reporta beneficios económicos a los campesinos indígenas porque aumenta la productividad en la agricultura, la pesca y la minería. Los transportistas encuentran imprescindible el acullicu cuando conducen vehículos durante la noche; muchos universitarios e intelectuales aseveran que el acullicu les permite concentrarse en sus estudios y que aumenta su entendimiento.
Los científicos que participaron en el estudio OMS/UNICRI hicieron las siguientes recomendaciones:
§ Aunque cabe la posibilidad de que el uso de la hoja de coca pueda estar vinculado a algunos problemas sanitarios no detectados hasta el momento, se trata de algo improbable. Sería mucho más interesante descubrir si el acullicu puede tener efectos positivos sobre la salud y si esos efectos son trasladables de los contextos tradicionales a otros países y culturas. § La OMS debería investigar sobre el impacto que tienen las diversas legislaciones y medidas de fiscalización de drogas sobre individuos y poblaciones concretos. § La OMS debería investigar los beneficios terapéuticos de la hoja de coca.
La reacción del Departamento de Estado de EUA
El 14 de marzo de 1995, la OMS anunció a la prensa internacional la publicación del Proyecto Cocaína OMS/UNICRI (4). Pocos días después, el 9 de mayo de1995, en la Comisión B de la 48ª Asamblea General de la Salud, reunida en Ginebra, el representante de los Estados Unidos de América
Ø "expresó su sorpresa al notar que el informe sobre el Estudio Global de la Cocaína, realizado conjuntamente por la OMS y UNICRI, parecía un fuerte alegato a favor de los usos positivos de la cocaína al argumentar que el uso de la hoja de coca no producía daños perceptibles en la salud física o mental, que los efectos positivos de la masticación de la hoja de coca podrían transferirse desde sus entornos tradicionales a otros países y culturas, y que la producción de coca era financieramente beneficiosa para los campesinos."
Añadió que su gobierno suspendería los aportes financieros si la OMS no se disociaba de las conclusiones del estudio y si adoptaba una posición que justificara la producción de coca. En respuesta, el Secretariado de la OMS dijo que el estudio era un análisis importante y objetivo de datos recolectados en muchos países y que fue realizado por expertos internacionales cuyas conclusiones no reflejaban la posición de la OMS. El representante de EUA replicó que el estudio no era importante ni objetivo y que debería ser revisado por científicos genuinos (peer review) de acuerdo con las estrictas reglas de la misma OMS, lo cual fue aceptado por la OMS (5). Pero el estudio global de la cocaína no ha sido revisado ni publicado hasta hoy.
Los comentarios de la organización Transnacional Institute sobre el estudio OMS/UNICRI recuerdan que:
Ø "La peer review es parte fundamental en todo estudio científico, también en la OMS. El anuncio de la publicación de los resultados de la ‘iniciativa sobre cocaína' había sido prematuro a raíz de sus conclusiones espectaculares. El Director del Programa sobre Sustancias de Abuso (PSA) de la OMS, Hans Emblad, había mandado una copia al Programa de Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de Drogas (PNUFID) en Viena, donde causó un escándalo. La conclusión de la revisión (peer review) fue programada para el 30 de septiembre de 1997. De hecho, a partir de mayo de 1995 fueron elaboradas listas con nombres de varios investigadores, que fueron enviadas al Instituto Nacional de Abuso de Drogas (NIDA por su sigla en inglés) la institución estadounidense encargada de la selección. Durante casi dos años hubo un intercambio intensivo vía fax de listas con nombres de personas propuestas por el PSA y las respuestas del NIDA, rechazándolos uno por uno. Nunca se puso fin de manera formal al Estudio Global sobre cocaína'. La mayoría de los investigadores que colaboraron nunca supo qué pasó con sus trabajos. Algunos publicaron su parte en sus respectivos países." (6)
La "cuarentena" de casi 11 años en que se mantiene la publicación del estudio OMS/UNICRI, ha tenido funestas consecuencias para Bolivia, donde precisamente en los 10 años que siguieron a la 48ª Asamblea Mundial de la Salud se implementó la política "coca cero" del Plan Dignidad, con la cual se asesinaron a cientos de campesinas y campesinos dejando innumerables discapacitados y miles de prisioneros que siguen esperando un proceso justo. Estos crímenes del Estado -que permanecen impunes- habrían sido probablemente evitados o por lo menos atenuados si la OMS hubiera difundido la evidencia de que el consumo tradicional de hoja de coca es inocuo y benéfico.
Es hora de que la OMS repare su error y pida disculpas por las tragedias debidas a su silencio. La oportunidad para esta reparación se presenta con la Asamblea Mundial de la Salud de mayo de 2006. Simultáneamente, el Gobierno de Bolivia debe solicitar al Secretario General de la ONU el retiro del arbusto de coca y de las hojas de coca de las listas de la Convención de 1961. En respuesta, el Secretario General deberá pedir a la OMS que convoque al Comité de Expertos en Farmacodependencia (CEF) para emitir una recomendación a la Comisión de Estupefacientes. En caso de una recomendación favorable, esta podría ser rechazada por el Consejo Económico y Social de la ONU (Convención de 1961, Art. 3). El camino es largo, sinuoso y lleno de trampas.
El papel de la OMS
El estudio de OMS/UNICRI es, además, el único estudio científico de la hoja de coca realizado por la OMS, razón por la cual debía haber sido tomado en cuenta para responder al gobierno de Bolivia que durante el 36º período de sesiones de la Comisión de Estupefacientes en marzo de 1993 solicitó que ‘se levanten las restricciones impuestas (a la hoja de coca) bajo las convenciones internacionales'. La OMS incumplió su obligación ante la Convención de 1961, artículo 3:
Ø Si la OMS comprueba que un preparado, dada las sustancias que contiene, no se presta a uso indebido y no puede producir efectos nocivos, y que su contenido de estupefacientes no se puede recuperar con facilidad, la Comisión [de Estupefacientes] podrá en conformidad con la recomendación de la OMS, incluir este preparado en la lista III (inciso 4), o modificar cualquiera de las listas (inciso 6), retirando un estupefaciente o preparado de una de las listas (6b).
Ahora ya se tiene la prueba científica de que el uso tradicional de la coca no se presta a uso indebido, ni produce efectos nocivos. Por otra parte, el gobierno de Bolivia presentó su Reserva a la convención de la ONU de 1988 (7), enunciando los puntos siguientes:
§ Que la hoja de coca no es un estupefaciente, § Que su uso o consumo no causan alteraciones psíquicas o físicas, § Que tiene amplios usos medicinales, amparados por la Medicina Tradicional defendida por la OMS, § Que puede industrializarse, § Que siendo de uso general en Bolivia, toda la población de Bolivia sería criminal, y § Que es necesario dejar constancia de que la hoja de coca se convierte en estupefaciente por transformación mediante procesos químicos en los que intervienen equipos y materiales que no proceden de Bolivia. (Es decir que no es fácil recuperar el contenido de alcaloide de las hojas de coca).
Al escamotear la publicación del estudio OMS/UNICRI, la OMS optó por someterse a EUA antes que a la evidencia producida por la misma OMS. Esta obediencia ya se había expresado cuando el 28º CEF (8), reunido en Ginebra del 28 de septiembre al 2 de octubre de 1992 (justamente cuando el estudio OMS/UNICRI se encontraba en sus etapas iniciales) dictaminó que:
Ø La masticación de hojas de coca se examinó en las 3ª y 4ª reunión del Comité, que concluyó que era una forma de "adicción" ... basado en un estudio realizado en 1949-1950. Desde entonces la OMS no ha efectuado una evaluación oficial de la masticación de hojas de coca.
Ø El Comité opinó que la hoja de coca está debidamente incluida en las listas en virtud de la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961, puesto que la cocaína se extrae fácilmente de la hoja.
Así, el Comité que no había efectuado ninguna evaluación, sentenció -olvidando la ética científica- que la masticación de coca es una "adicción" y que la cocaína se extrae fácilmente de la hoja de coca.
Las bondades de la hoja de coca
Para resumir, se señalan las principales bondades del uso tradicional de la hoja de coca para la salud humana -física, mental y social- y para la salud ecológica, puesto que es:
§ un suave energizante que mejora la productividad en el trabajo manual e intelectual; § una medicina eficaz para enfermedades culturales y problemas cotidianos de salud como cefalea, dolor de barriga, dolores reumáticos; § el mejor remedio para problemas de salud mental como agotamiento, decepción, depresión, angustia, stress; § una fuente de micronutrientes y vitaminas; § el facilitador universal de las relaciones sociales, y la solidaridad en las comunidades andinas; § el principal instrumento religioso de la trascendencia espiritual; § el enlace con la naturaleza, tan querida y respetada en la cosmovisión andina;
Respecto a las bondades morales del uso de la hoja de coca, se recuerda que el Papa León XIII prestó su efigie para la etiqueta del vino Mariani, elaborado con hojas de coca, y concedió una medalla de oro al inventor, en reconocimiento a la capacidad de esa bebida para "apoyar el ascético retiro de Su Santidad" (9). Este es un efecto extraordinario (Nietzsche diría apolíneo), que desaparece a los pocos minutos de concluir el acullicu, con los siguientes componentes:
§ exalta las capacidades espirituales y físicas de los seres humanos; § aumenta la lucidez del pensamiento y la concentración mental; § aumenta las ganas y la resistencia para trabajar y soportar los infortunios; § produce un ascetismo sereno y placentero que tanto domina los sufrimientos y las preocupaciones como frena las tentaciones de la gula, la lujuria, la pereza, la ira, la cobardía y la impulsividad; § facilita la acción moral en relación a las normas y costumbres culturales, y en relación a los derechos y las libertades humanas.
La relación coca-cocaína
Que coca no es cocaína es análogo a que maíz no es etanol o que vaca no es queso. Es obvio que una planta con la inmensa complejidad de los seres vivos, no es lo mismo que una sola de sus moléculas entre los billones de moléculas que interactúan entre sí dentro de cada una de sus billones de células. Pero además:
§ la cocaína no es estupefaciente sino energizante o estimulante; § no es fácil extraer la cocaína de la planta ya que se trata de un proceso difícil y caro; § el cultivo de la coca es importante para la economía de subsistencia y la productividad; § el ejemplo de Bolivia demuestra que los cultivadores y usuarios de la coca fueron los artífices de la actual democracia; § otras plantas como el khat y la efedrina, de las que se extraen "estupefacientes" no están incluidas en las listas de la Convención de 1961
No se puede negar que el ínfimo contenido de cocaína en las hojas de coca produce un efecto tan maravilloso que fue divinizado por las culturas que lo descubrieron. Según Paly y colaboradores (10), la coca contiene de 0.5 a 0.65 gramos de cocaína por 100 gramos de hojas; en su estudio de acullicadores nativos peruanos, a dosis de 40 gramos de hoja, un acullicu contiene de 200 a 260 miligramos de cocaína que el organismo absorbe muy lentamente en cantidades mínimas, llegando la concentración de cocaína en la sangre, a los 90 minutos de iniciado el acullicu hasta 90 - 250 nanogramos (ng) por mililitro de plasma (un gramo tiene mil millones de nanogramos), para descender a 40 ng en los siguientes 90 minutos. Las variaciones en los niveles plasmáticos de cocaína dependían de la variedad de hoja y de la experiencia de los acullicadores estudiados. En comparación los usuarios de clorhidrato, pasta o crack, consumen reiterativamente y muchas veces al día dosis de 5, 10, y más gramos de cocaína pura (extraídos de 1 a 2 kilogramos y más de hojas de coca), que no se absorben lentamente ni en mínimas cantidades sino que penetran en segundos al cerebro. Un experimento con fumadores peruanos de pasta de coca que estaban encarcelados (11) mostró que a los 5 minutos de fumar medio gramo "pasta lavada" (extraída de 100 gramos de hoja de coca), el nivel de cocaína en el plasma sanguíneo llegaba a 975 ng, para bajar rápidamente hasta desaparecer de la sangre al cabo de 60 minutos. Los autores hacen notar que los sujetos que recibieron 0.5 gramos de pasta eran fumadores habituales que consumían un promedio de 5 gramos en cada sesión, varias veces al día.
Estos experimentos precisan las diferencias entre los usos y usuarios de coca y cocaína; respecto a las sustancias, los usuarios, los contextos y los efectos o consecuencias.
§ Las diferencias entre las sustancias quedan probadas en los experimentos de Paly sobre dosis y farmacocinética de coca y cocaína. Además, en el acullicu la cocaína no está aislada sino integrada a un complejo de sustancias que regulan su farmacocinética. § Las diferencias entre los usuarios tradicionales de hoja de coca y los usuarios de cocaína son evidentes por sí mismas. § Los contextos también son diferentes: el uso de coca es comunitario, normado por costumbres antiquísimas que sostuvieron la pervivencia de los pueblos andinos contra la campaña de exterminio durante más de 500 años. En contraste, la "droga o estupefaciente" es una molécula aislada y el usuario de cocaína está aislado de su comunidad, la "droga" es usada en clandestinidad y anomia. § Los efectos difieren, la coca es siempre benéfica, la cocaína puede ser perjudicial.
Sin embargo, el Proyecto OMS/UNICRI destaca que la cocaína tampoco es la encarnación satánica del mal y del peligro, su uso tiene matices y efectos de muy amplio espectro, por lo cual en lugar de declarar una guerra contra los usuarios debe facilitarse su tratamiento médico y humanitario.
Conclusión Hoy que el gobierno de Bolivia está dirigido por un presidente que sufrió en carne propia las atrocidades de la guerra globalizada contra la coca y los cocaleros, ha llegado el momento de exigir reparación y justicia ante el etnocidio causado por las espurias Convenciones que fueron ratificadas por los gobiernos racistas de Bolivia [El dictador racista Hugo Banzer Suarez, mediante el decreto ley Nº 12906, en fecha 23 de septiembre de 1976, se adhirió a la Convención Única de Naciones Unidas sobre Estupefacientes de 1961, enmendada por el protocolo de 1972(12)]. Hoy nace la esperanza de que este alegato contribuya a la centenaria lucha del pueblo boliviano en defensa de su soberanía, su dignidad, sus derechos y sus recursos naturales.
Referencias
(1) Naciones Unidas, Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes enmendada por el Protocolo de 1972 de Modificación de la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes. United Nations, Single Convention on Narcotic Drugs, 1961as amended by the 1972 Protocol Amending the Single Convention on Narcotic Drugs, 1961.
(2) OMS/UNICRI,1995, Proyecto Cocaína, en: http://www.tni.org/drogascoca-docs/historianatural.pdf Argandoña, M, 2002, La coca y el puritanismo delirante, PULSO, 4-10 octubre, La Paz
(3) Argandoña, M., 1981, Informe final sobre la asesoría brindada al ministerio de salud del Perú para la programación del proyecto titulado: prevención, tratamiento y rehabilitación de la farmacodependencia, DMH-Perú 1501, OPS/OMS, Washington, D.C.
(4) WHO, Press Release/20, 14 March 1995
(5) WHO, Forty-eighth World Health Assembly, A48/B/SR/6, 9 May 1995
(6) www.tni.org/drugs/reports/brief5s.htm.
(7) Reserva de Bolivia a la Convención de Naciones Unidas de 1988, presentada a tiempo de depositar sus instrumentos de ratificación.
(8) OMS, 1993, Comité de Expertos de la OMS en Farmacodependencia, 28º Informe, Serie de Informes Técnicos 836, Ginebra.
(9) Citado en: Escohotado, A, Historia General de las drogas, Espasa, Madrid, 1999, págs. 446- 447.
(10) Paly, D, Jatlow, P, Van Dyke, C, Cabieses, F, & Byck, R, 1980, Plasma levels of Cocaine in Native Peruvian Coca Chewers, en Jerí, FR, Cocaine 1980, PAHO/WHO, págs. 86 - 89.
(11) Paly, D, Van Dyke, C, Jatlow, P, Jerí, FR, & Byck, R, 1980, Cocaine: Plasma Levels After Cocaine Paste Smoking, en Jerí, FR, op. cit., págs. 106 - 110.
(12) Este párrafo, en letra inclinada, no figura en la publicación de Cuarto Intermedio. La información proviene de: Carraco, MM, Zambrana, RJ, 2000, Multilateralidad y Responsabilidad Compartida, 1961-2000, CONALTID, La Paz. |
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