saltar a contenidos
Increase font size Decrease font size Default font size
accionandina.org
Inicio arrow Analisis arrow Niños y niñas en la cárcel de mujeres
Niños y niñas en la cárcel de mujeres PDF Imprimir E-Mail

Abril de 2003

Por Acción Andina Bolivia

¿Qué trabajo hace su institución en relación con la situación de los niños que viven en las cárceles?

El trabajo que hacemos como Defensa de Niñas y Niños Internacional, que es parte de un movimiento mundial por la defensa de los derechos humanos de la población infanto – adolescente, es el de participar, si bien no directamente porque no nos corresponde la atención directa, pero sí en la defensa de sus derechos. Se va interviniendo en lo que es la definición de politicas.

Ha habido momentos muy tensos, por ejemplo cuando el gobierno arbitrariamente ha emitido decretos que no corresponden a la realidad de esta población, para que salgan los niños de las cárceles, alejándolos de sus papás o de sus mamás. Esto resulta ser algo totalmente transgresor porque, si bien no está establecido en ninguna ley, las cárceles de Bolivia por varias circunstancias se han constituido en lugares donde toda la familia está presente. Esto puede llamar la atención a muchos que mencionan el hacinamiento y el riesgo para los niños; sin embargo, cuando hicimos un diagnóstico, éste nos dio cuenta mas bien de que para los niños y niñas el estar en contacto más cercano con sus mamás y con sus papás era un factor protector, a quedarse solos y totalmente aislados. Eso mas bien les fortalecía y podían responder adecuadamente a los estudios, podían socializarse igual que otros niños, o sea que no era un factor que los inhiba y que los satanice.

Nos preguntábamos de dónde salen estos factores protectores, y veíamos muy concretamente a raíz de ese diagnóstico, por ejemplo, que un padre nunca hace las tareas con sus hijos, pero cuando está privado de libertad sí se sienta a ver qué tareas está haciendo su hijo, obligatoriamente porque dispone de más tiempo, está más preocupado por el cotidiano de su hijo, por sus otras responsabilidades. Asume entonces el rol que le corresponde pero que olvida por la cultura machista o de dejadez que pueden tener muchos varones.

Entonces, estos elementos que pueden parecer contradictorios nos hacen decir que no se trata de cambiar radicalmente esta dinámica que se tiene en la cárcel sino que tiene que mantenerse la relación de los niños, niñas y adolescentes con sus padres.

Por otro lado, también está el efecto que produce para los progenitores el estar cercanos a sus hijos, eso los va reforzando en sus vínculos con sus hijos, les va reforzando en su necesidad de salir adelante, de superar esa etapa de privación de libertad y de fortalecerse positivamente en la vida.

Estos son los aspectos en los que hemos tenido que intervenir, no directamente porque nosotros no nos ocupamos de dar alimentación o educación a los niños, pero sí nos ocupamos de negociar, de insistir, de proponer y de plantear para que esto se vaya cumpliendo.

Ese es el rol que tenemos como Defensa de Niñas y Niños Internacional, pero además de estas políticas hemos trabajado muy fuerte en el proceso del Código del Niño, Niña y Adolescente. Este Código ha logrado incluir esto que estoy diciendo, es decir, que se respalde con la ley este derecho de los niños a permanecer o a estar en contacto permanente con sus padres.

¿Usted piensa que no es una buena idea que los niños tengan que salir de las cárceles?

Desde el diagnóstico veíamos lo siguiente: los niños y niñas quieren estar cercanos a sus papás, los papás quieren estar en contacto con sus hijos, las mamás quieren estar en contacto con sus hijos.

Ahora, hay momentos, evidentemente, hay espacios en que es necesario que los niños estén protegidos, y por eso hemos insistido mucho en que hayan programas de acogida cercanos a los recintos penitenciarios, de tal manera que en las noches, por ejemplo, los niños puedan pernoctar en otro ambiente, un ambiente protegido, como lo están haciendo programas como el CAIC, como la Casa de la Amistad, programas pequeñitos que no tienen muchos recursos.

Hemos exigido que el gobierno les asigne recursos presupuestarios a esos programas, el gobierno se ha comprometido, ha firmado convenios, pero no los cumple o los cumple a medias.

Pero vamos a seguir insistiendo porque nos parece que esto es algo que no puede ser pendular, hay que ir rescatando los elementos que son importantes, los niños en algunos momentos deben estar fuera de los recintos penitenciarios, pero es importante que se garantice para los niños espacios de convivencia permanente con sus padres y sus madres.

¿Cuántos niños hay en las cárceles aquí?

A partir del nuevo Código de Procedimiento Penal ha habido una disminución de la población privada de libertad. Antes era totalmente arbitrario, teníamos las cárceles rebalsando, en Cochabamba solamente teníamos más de 500 niños, niñas y adolescentes viviendo con sus papás y mamás en los recintos penitenciarios de San Antonio, San Sebastián Mujeres y San Sebastián Varones.

Ahora la información última que nos dieron las instituciones que trabajan directamente es que ha disminuido el número, pero igual deben estar alrededor de 300 o más niños viviendo en las cárceles.

En la cárcel de Arocagua hace poco sucedió un hecho muy lamentable, un niño que falleció, primero se echó la culpa al padre pero en la investigación se ha visto que posiblemente sean otras personas las responsables, hay cientos de personas allá que pueden ser responsables de este hecho, entonces está la investigación.

Este hecho me parece importante hablarlo ahora, porque a partir de ese hecho empieza a decir el gobierno que salgan los niños. Hubo una situacion similar en La Paz de una niña que fue abusada sexualmente y muerta en la cárcel. El gobierno inmediatamente quiere partir el palo por lo más débil, o sea lo más fácil es sacar a los niños de las cárceles.

Nosotros planteamos que la solución no es esa, la solución es que se proteja a los niños, pero que para eso se invierta, que se tengan los recursos para fortalecer, para dar mayor cobertura a las instituciones que están desarrollando trabajo con los niños pero que no reciben apoyo del gobierno.

Eso es lo que planteamos en torno al hecho acaecido en Arocagua. Pero además hay otro aspecto, tendemos siempre a satanizar a la población privada de libertad como los únicos criminales. Yo siempre insisto que situaciones de abuso sexual y de muerte, como se han dado últimamente, han sucedido en la cárcel de Arocagua una vez pero frente a eso hay diez hechos que se suceden en el resto de la población. O sea no es porque sea recinto penitenciario que se da ese hecho, se da en muchos otros ámbitos; por tanto, no podemos a partir de ese hecho para satanizar a las personas, sabemos que muchas de las personas en la cárcel están de manera injusta, además que hay otras personas que deberían estar privadas de libertad pero que no lo están porque tienen recursos económicos.

¿Hay muchos hogares para niños financiados por el gobierno?

Este tipo de programas que hemos planteado en las cárceles ha sido diseñado conjuntamente con otras instituciones que están trabajando allá, como es Indicep, CAIC, como es Casa de la Amistad, etc. Ellos reciben financiamiento de otro lado, del gobierno reciben muy poco, entonces el gobierno directamente no ha implementado ningún programa, aunque decimos que es mejor que no lo haga directamente. Lo que el gobierno debe hacer es asignar los recursos y delegar el trabajo a instituciones que conozcan del tema. Vemos que hay otros programas similares que sí dependen directamente del gobierno pero son botín de ganadores, es decir que ponen a gente no comprometida con el tema, sino gente que está ahí por el partido político.

Entonces por eso es que decimos que el Estado implemente pero que delegue a otras instituciones las tareas delicadas de llevar adelante esos programas porque se requiere de especialidad, de conocer el tema y de carisma para llevar adelante el trabajo.

¿Y que piensa específicamente sobre la convivencia de los niños con sus madres en la cárcel de mujeres?

Si bien hablábamos del papá, la imagen materna todavía es mucho más importante en el desarrollo del ser humano, es fundamental, es decisiva, es fundamental el afecto que una madre tenga que dar a sus hijos.

Por ley hasta los seis años los niños y niñas pueden permanecer con la mamá en los recintos penitenciarios. Después, según el Código del Niño, Niña y Adolescente, tienen que estar en contacto con la mamá pero deben tener programas de acogida que puedan garantizarles un espacio seguro en las noches.

 

 
< Anterior   Siguiente >