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Niños en las cárceles de Bolivia PDF Imprimir E-Mail

Mayo de 2003

Por Acción Andina Bolivia

¿Cuál es tu opinión sobre la Ley 1008?

Ha habido años de campañas contra la Ley 1008 para cambiarla, lo que ha cambiado un poco son los procedimientos. El nuevo Código de Procedimiento Penal ha cambiado los procedimientos, a nivel de detenciones sí hay cambios. Hay menos gente en la cárcel, esto es un hecho, y la gente puede salir más antes, y esto no es únicamente para la gente que lo puede pagar, porque así era antes, salías en un año si podías pagar, ahora las familias más humildes también pueden apoyarse en la ley, en eso ha habido cambios.

Pero la Ley 1008 en sí sigue funcionando como una malla de fuerza sobre Bolivia, una malla es como algo que restringe a la libertad boliviana.

Dicen que esta Ley fue traída de Estados Unidos.

Eso se dice, que fue traducida del inglés al español, yo no podría decirlo porque nunca he visto la prueba. Pero obviamente es una Ley que corresponde con las políticas y con las líneas de Estados Unidos, aunque no en todos los aspectos. Por ejemplo, la Ley 1008 prohibe la fumigación de los cultivos de coca, y había funcionarios de la embajada de Estados Unidos que, antes de la Ley 1008, han propuesto la fumigación de cultivos, pero no se pudo porque la resistencia era muy grande.

Hay muchas mujeres campesinas encarceladas por la Ley 1008.

La situación específica de la mujer no es muy conocida, no es muy estudiada tampoco. O sea, ¿qué es el vínculo exacto de las mujeres en el negocio de las drogas ilegales?

Ese es un tema que no es conocido y, por otro lado, cuál son las consecuencias de las políticas antidrogas en cuanto a género y todo lo que viene después. Por ejemplo, en qué sentido la cárcel es diferente para mujeres que para hombres, a qué se deben esas diferencias.

Estas diferencias en parte seguramente se deben a su tipo de vínculo con el negocio también y también en parte a que el sistema de justicia es un sistema para hombres, pensado para hombres y adaptado para mujeres de alguna manera.

Tú trabajas mucho como profesor de artes marciales con los niños que viven en las cárceles, ¿qué piensas sobre su situación?

Yo trabajo con los niños que viven en las cárceles desde el año 1995, a través de una guardería, o sea significa que los niños que yo conozco son los que esa guardería atiende.

Algunos de los niños con los que trabajo ahora siguen viviendo en la cárcel, otros no, son hijos de padres que ya han salido de la cárcel pero siguen vinculados a la guardería, pero todos conocen el ambiente carcelario.

Se puede decir que sí hay ciertos temas que ellos manejan diferente que otros niños.

Los educadores dicen en general que son niños que maduran más rápido que otros, porque por la situación necesitan responsabilizarse de cosas que otros niños generalmente no hacen en el mismo grado, por ejemplo cuidar a sus hermanitos, tomar parte de la responsabilidad de la economía familiar.

El niño tiene que participar del funcionamiento de la familia también en la parte económica, muchas veces hacen mandados, muchas veces ayudan a los padres en cosas que los padres no pueden hacer por estar en la cárcel.

En el caso de la cárcel de varones es un poco diferente porque el padre está mucho más junto al niño que cuando vivían fuera de la cárcel, entonces ahí dentro los niños están más tiempo con el padre.

Son muchas situaciones diferentes, cuando se habla de estos niños solamente se habla del tema de la violencia y de la delincuencia, de que si esos niños se hacen delincuentes, de que si esos niños son más violentos, y yo creo que el tema es mucho más grande que eso.

Por ejemplo, aquí en las clases de artes marciales, en los primeros años, desde el 95 al 97, he visto que había a nivel del grupo de niños muy poca responsabilidad, había violencia entre ellos, pero ya no veo esto. Con el tipo de trabajo que realiza la guardería esto ya no se ve, ni en los chicos nuevos que vienen, o sea que tienen una forma de actuar mucho más respetuosa, ya tienen una alternativa.

Y yo no podría decir si los niños antes únicamente aprendían esas cosas en la cárcel, pero sí las veían.

Por lo general son niños resistentes, aunque son frágiles en algunos aspectos como en los temas emocionales, porque muchas veces tienen que vivir sin la presencia de los dos padres, porque uno de ellos viaja, por ejemplo si el padre está en la cárcel la madre muchas veces viaja.

¿Los niños deberían salir de las cárceles?

En general, creo que es mejor que los niños estén con sus padres. Lo que les impacta mucho a los niños es el momento de la detención de sus padres, porque generalmente ellos ven la violencia que va con la detención y sufren mucho por la separación de sus padres en esa situación.

Entonces si ellos pueden, en la cárcel, volver con sus padres esa es de alguna manera una posibilidad de reconstruir el daño, de ver que el daño sea de alguna manera reparado, aunque nunca completamente porque es algo que queda como trauma.

Pero en la situación en la que está Bolivia, creo que es una buena solución. Es decir, la mejor entre varias opciones malas, la mejor es que estén con sus padres.

Ahora, el gobierno debería preocuparse en darles mayor asistencia o sea alternativas, o sea que antes de sacarlos de la cárcel deben pensar en qué les podemos ofrecer.

Porque cuando el gobierno puso en práctica en 1998 la política de sacar a los niños obligatoriamente, no lo logró, pero afectó a muchos de los niños porque se quedaron en la calle, y otros se quedaron con familiares que no los querían cuidar de verdad.

Fue así, hubo muchas dificultades, por eso no es bueno cambiar esto de repente.

Yo creo que sí debe haber para algunos niños soluciones con familiares que viven cerca, pero en muchos casos, justamente por las políticas antidrogas, la mayoría de los que están en la cárcel son del campo, del área rural, se vienen a Cochabamba y tienen que encontrar aquí una nueva vida también.

Entonces yo creo que es mejor que puedan enfrentar eso como familia. Entonces en principio creo que los niños deberían quedarse con sus padres, ahora es evidente que hay excepciones.

Creo que es muy importante que el gobierno asigne más recursos y atención a casos particulares, a cada familia, pero ese trabajo es muy incipiente. Lo que quisieron hacer el año 1998 era confiar en que las organizaciones no gubernamentales o privadas de la Iglesia, etc., hagan el trabajo que el Estado debiera hacer. Los representantes del Estado deberían diseñar las políticas y no han hecho esto.

 

 
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